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Previsión Meteorológica

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3 oct. 2013

Previsiones meteorológicas

(El Artículo original fue publicado por primera vez en el “Boletín Informativo” de la Asociación Cultural “Amigos de San Román de Cameros”, Nº 60, julio de 2004, pp. 12-17).


PREVISIONES METEOROLÓGICAS:
DE LAS TÉMPORAS Y LAS CABAÑUELAS 
AL SATÉLITE METEOSAT

No hay lugar a dudas sobre qué es lo más importante de los informativos televisados para los habitantes del campo: “el tiempo”. Todo el mundo sabe o se preocupa por saber qué tiempo hará mañana; el resto del noticiario no suele incluir prácticamente nada próximo, pues los tentáculos de la industrialización oprimen la vida cotidiana hasta tal punto, que queda completamente alejada del mundo rural. En este sentido, no entraré aquí en lo que los bustos parlantes de la Televisión consideran “buen” o “mal tiempo”, pues seguro que contrasta sobremanera con el parecer del olvidado hombre de campo.
           
Hoy en día disponemos del Satélite Meteosat, que cual “Gran Hermano” espacial vigila, escruta y analiza múltiples aspectos de “nuestro” Planeta Tierra. Entre ellos está la observación de “el tiempo”. Mas no es todo lo preciso que desearíamos, pues la complejidad de cálculos a realizar es tal, que se evidencia el surgimiento del caos, la impredicibilidad, lo menos pensado, lo que nos pilla de improviso y que casualmente siempre coincide cuando tienes la guardia baja, “cuando menos te lo esperas”.

Pero la culpa no es de “el hombre del tiempo”, que si ayer casi nos vaticina las vacaciones de nuestra vida para la Semana Santa, con la que está cayendo hoy resulta que el fallo ha sido de los cálculos del ordenador. Es en esos casos cuando te das cuenta de la realidad, de que la predicción del tiempo no es infalible, sino aproximativa, puro cálculo de probabilidades.


“Efectos colaterales” de los “riesgos no calculados” tras la riada del Leza a su paso por Velilla.
“Efectos colaterales” de los “riesgos no calculados” tras la riada del Leza a su paso por Velilla.
La velocidad del superordenador que realiza los cálculos se mide en megaflops, un millón de operaciones aritméticas por segundo. El que predice el tiempo de Europa, que está en el Reino Unido, tiene una velocidad de 800 megaflops, y predice el tiempo de diez días en apenas media hora; resulta curioso que mega sea grande, y flop fallo.

De este aspecto de la imposibilidad de predecir con certeza tanto “el tiempo” en este caso, como lo que nos propongamos en la Tierra, como sistema aparentemente periódico[1], tenemos conocimiento desde 1963 por el matemático Edgard Lorenz, padre del “efecto mariposa” representativo de la Teoría del Caos, cuya explicación más conocida viene a decir una exageración tal como que el aleteo de una mariposa en un punto indeterminado del Planeta puede provocar una catástrofe imprevista en Velilla (7).


El “efecto mariposa” recibe su nombre por la similitud de la representación del “atractor extraño” de Lorenz con este insecto (7).

Recreación artística del “pintor de lo imposible”, M.C.Escher (3)
¿Y cómo era la predicción de “el tiempo” sin Superordenadores ni Meteosat?  Poca es la información que tenemos acerca de las tradicionales fórmulas de predicción meteorológica. Acercaremos aquí dos métodos que todavía perduran: el de las “Témporas” de Jacinto Sagarna, “el pastor del Gorbea” (La Rioja), que colaboró en El Correo Español y Radio Vitoria (1) y las “Cabañuelas” de Manuel Plaza (Mora de Toledo, Toledo) colaborador de César Lumbreras en el programa de radio “AgroPopular”(6).

Se trata de dos métodos de analizar “el astro” que evidentemente se realizan con los pies en la tierra y que tienen en común la observación en Tiempo Universal, el Solar –dos horas menos del reloj- (6), así como la necesidad de dedicar tiempo a la observación y la anotación sin olvidar la perseverancia, admitiendo la dificultad desde el principio para ir aprendiendo por la experiencia y los fracasos. Como no podía ser de otra manera, ni que decir tiene que ninguno de los dos están considerados “métodos científicos”. Tampoco es momento ni lugar para discutir qué es lo que los autodenominados científicos consideran o no “método científico”.

Jacinto Sagarna, “el pastor del Gorbea”, vive retirado en Tudelilla y lleva observando las témporas, el vuelo de los pájaros y las nubes para predecir el tiempo desde joven. En el monte, de pastor, se fijaba en el rebaño; si se encogía era mala señal pues es síntoma de venir grandes lluvias. Mucho podrían contarnos los pastores y ganaderos de lo que pueden llegar a barruntar los animales. “Cuando canta el mochuelo se moja el suelo”. Lo fundamental del método reside en la observación de las 4 témporas y las fases de la luna (2). Las 4 témporas son momentos fijos en el calendario desde los romanos y que luego asimilaría la Iglesia.

“No hay que olvidar que la Semana Santa tiene que ser en luna llena. Las témporas en tres días: Miércoles, Viernes y Sábado. Se celebran las primeras en la 1ª semana de Cuaresma después del primer Domingo de Cuaresma, 40, 38 y 37 días antes del Domingo de Pascua de Resurrección, ambos inclusive. Las segundas en la semana entre el Domingo de Pascua de Pentecostés y el Domingo de la Santísima Trinidad, 53, 55 y 56 días después del Domingo de Resurrección ambos inclusive. Las terceras y cuartas son similares. Como el Adviento comienza el primer Domingo después del 26 de noviembre y son cuatro domingos, las témporas corresponderán en la semana entre el tercer y cuarto domingos, es decir, en diciembre, y oscilarán entre el 14, 16 y 17 y el 20, 22 y 23, y en septiembre los mismos días que en diciembre, excepto cuando sea miércoles el día 14. (…) Cuando en septiembre y diciembre el 14, 16 y 17 sean miércoles, viernes y sábado, en septiembre hay que retrasar una semana, al 21, 23 y 24” (1).

Labores de la trilla: atando la mies en Laguna de Cameros (1961).
Foto: José Luis Diago
Por su parte, el método que sigue Manuel Plaza son las “Cabañuelas”, tradicionales en las zonas de trilla por la observación del aventado, ya que comienzan el 1 de agosto y completadas con las “Retorneras” terminan el 25, ambos inclusive. Las Cabañuelas se definen como “fenómeno climatológico muy rápido y variado que se produce en el firmamento desde el 1 al 13 de agosto, ambos inclusive, todos los años y que después encaja perfectamente en los doce meses del año siguiente. (…) A las Cabañuelas siguen las Retorneras a la inversa desde el 14 hasta el 25, siendo estas últimas complemento de todo el conjunto” (6). El 1 de agosto es lo que se llama “Juicio Universal” para todo el año. Manuel aconseja ir al punto más alto de la región y ayudado de veleta anotar todos los acontecimientos del firmamento, ajustando las 24 horas de cada día a los días del mes en cuestión.

“Entre Caribdis y Scila”
“Entre Caribdis y Scila” (5)
Vemos, pues, que el conocimiento, tanto ayer como hoy, ayudados de los instrumentos de que dispongamos a mano en cada caso, siempre navega entre el remolino Caribdis y los rompientes del acantilado de Scila (5), como sucede normalmente respecto a las previsiones meteorológicas que es lo que nos preocupa en este caso, eso sí, sobre todo cuando éstas no se cumplen…

Francisco Javier García Pérez

Bibliografía comentada

(1) Barco, Emilio, “Jacinto Sagarna, el pastor del Gorbea”, en “Piedra de Rayo”, Nº 9, junio 2003, pp. 54 – 61, ed. Sapozabal, Logroño, 2003. “Piedra de Rayo” es la única revista existente en La Rioja que apuesta por los temas etnográficos de esta región, aunque al no ser políticamente correcta de acuerdo con los cánones políticos dominantes, le ha salido competidora política...

(2) Gros, Michel y Vermot-Desroches, Noel, Calendario Lunar 2004. Para el huerto y el jardín ecológicos y para tu salud, Artús Porta Manresa, Tarragona, 2004. Calendario de edición anual en el que se encuentran múltiples consejos sobre la tierra a modo de almanaque.

(3) Hofstadter, Douglas R., Gödel, Escher, Bach. Un Eterno y Grácil Bucle, Tusquets, Barcelona, 1995, p. 165. Aquiles y la tortuga emprenden un interesante viaje. ¿Dónde llegarán?

(4) Lledó, Joaquín, Calendarios y Medidas del Tiempo, ed. Acento, Madrid, 1999. Pequeña guía de calendarios, desde los egipcios a las explicaciones de las excentricidades más singulares de la Tierra en su viaje de rotación y traslación.

(5) Maturana, Humberto y Varela, Francisco, El árbol del conocimiento, Debate, Madrid, 1996, p. 115. Dos autores imprescindibles del Constructivismo, para quienes su tesis fundamental es que “conocer es hacer”.

(6) Plaza García, Manuel, Cabañuelas, ed. Manuel Plaza García, Toledo, 1988. El método de las Cabañuelas al descubierto y con todas sus curiosidades.

(7) Stewart, Ian, ¿Juega Dios a los dados? La nueva matemática del caos, ed. Grijalbo, Barcelona, 1991. Un paseo por la historia de la matemática del caos y sus entresijos.


[1]  Cuando se dice que la Tierra es un sistema aparentemente periódico se hace referencia a la precesión de los equinoccios. Digamos que la Tierra gira sobre su eje como una peonza, por lo que describe un cono de eje perpendicular al plano de la eclíptica que provoca que vuelva a la misma posición cada 26.000 años (4).